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Dic 16
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Una de los gastos más importantes de los hogares a lo largo del año es la energía eléctrica. La factura de la luz no ha parado de subir en los últimos años y, si a esto se le suma el progreso y la mejora en la eficiencia de las energías renovables, muchos consumidores pueden ver en este tipo de instalaciones una solución para disminuir el desembolso anual. Pero, ¿ahorrar en energía con paneles solares de verdad sale rentable?

Una inversión inicial elevada y una legislación restrictiva

Hay que tener en cuenta que se debe realizar una inversión inicial elevada para poner en marcha toda la instalación. Por lo tanto, la amortización de este tipo de inversiones se calcula en un periodo de tiempo prolongado a lo largo de los años. A esto le tenemos que sumar los cambios legislativos aprobados respecto a la producción de energías renovables.

Aunque el autoconsumo no está grabado con impuestos (conocido como impuesto al sol), lo cierto es que tampoco se incentiva fiscalmente. Es en el caso de tener un exceso de producción y querer vender dicha energía sobrante a la compañía eléctrica donde ha dejado de ser rentable. Los costes añadidos de mantenimiento de la red, así como los impuestos por la producción de energía, evitan que los consumidores tengan la tentación de instalar más paneles de los que realmente necesitan.

El límite para no pagar impuestos por el autoconsumo está en los 10 kW, según consta en la legislación:

Los consumidores conectados en baja tensión cuya potencia contratada sea inferior o igual a 10 kW estarán exentos del pago del cargo transitorio por energía autoconsumida.

En estos casos, hablamos siempre de una instalación de paneles solares sin baterías, cuyo coste puede rondar los 600 euros, para una potencia de 245 W. La producción anual con este tipo de placas sería de unos 350 kWh al año que sería lo que nos ahorramos, lo que tendríamos que multiplicar por el coste del kWh que varía en función del tiempo. Puede estar alrededor de los 55 euros al año, por lo que el plazo de amortización serían 11 años.

La placa solar tiene una garantía de 25 años, de modo que el ahorro total que nos supondría su instalación sería de 770 euros en 25 años. Pasado este tiempo no significa que la placa deje de funcionar, todavía se podría alargar más su vida útil, aunque seguramente no sería tan eficiente. En este tipo de instalaciones no se incluyen las baterías, por lo que sólo será efectivo su uso durante las horas de sol, que no suelen ser las que más tiempo pasamos en casa.

Según los datos de las propias compañías eléctricas, se pueden reducir los gastos alrededor de 500 euros al año, con un ahorro de 36% de la energía consumida, suministrando la mayor parte de dicha energía consumida en un hogar entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde. Además, el rendimiento será superior en los meses de verano, en los que se tiene más horas de sol que en los de invierno.

Por eso, en muchas instalaciones, el sistema de calefacción se deja aparte y se utilizan otras fuentes de energía alternativa, como pueden ser el gas, las chimeneas o el gasoil, que es la menos eficiente de todas para mantener una caldera de calefacción que alimente los radiadores de nuestro hogar.

Conexión a la red eléctrica o independencia energética

Además de acumular la energía para uso nocturno, las baterías nos permiten reducir la potencia contratada con la compañía suministradora. La energía acumulada se utiliza de forma complementaria cuando tenemos picos de potencia, permitiendo contratar una inferior, con el consiguiente ahorro anual. Esto implicaría un coste adicional en forma de impuesto, por lo que si se está conectado a la red eléctrica habría que planteárselo.

Resultan muy rentables si no estáis conectados a la red eléctrica, ya que permite la independencia energética. Esta es una buena opción para casas de campo aisladas, donde la acometida de la red no llega. Aquí el coste de la instalación se reduce, puesto que no hay que que pagar el “enganche” a la red eléctrica y se deriva dicho coste a la instalación solar. Tampoco habrá que pagar ni tarifa fija ni gastos corrientes, sólo los derivados del mantenimiento de la instalación, por lo que el ahorro que supone reduce rápidamente el tiempo de amortización de la inversión.

En definitiva, es cuestión de realizar una planificación a largo plazo, lo que te permitirá ahorros importantes pero diferidos a lo largo de la vida de tu vivienda. Además, la eficiencia energética de las placas que instales es fundamental, aunque a mayor eficiencia, mayor coste por metro cuadrado de placa.
Imagen | skeeze

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