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May 17
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El alquiler de la vivienda es una fuente de ingresos complementaria a las rentas del trabajo. Muchas veces se piensa en un alquiler de larga duración pero, en otras ocasiones, simplemente se va a alquilar por unas cuantas semanas: el alquiler vacacional.

Las plataformas de Internet ayudan a poner en contacto a inquilinos con los arrendatarios, pero todo tiene sus trucos. Por eso vamos a ver todo lo que necesitas saber si quieres alquilar tu casa en Airbnb o plataformas similares.

Esta web se encarga de poner los medios para que el arrendatario, al que ellos llaman anfitrión, ponga a disposición de viajeros su casa, que puede ser toda la propiedad o simplemente alguna habitación que le sobra. Además, se encarga de que se sienta cómodo, de realizar recomendaciones sobre lo que hay que ver en la ciudad, qué hacer en la zona, etc.

Cómo funciona el alquiler en Airbnb

Para alquilar una casa o una habitación en estas plataformas, lo primero es darse de alta como anfitrión, crear el anuncio, dar todos los detalles de la propiedad, las normas de la casa, etc. Después hay que fijar un precio y listo. Airbnb pone las herramientas necesarias para poder gestionarlo todo, para que anfitriones y visitantes puedan intercambiar mensajes o realizar los pagos de forma segura.

Además, hay un calendario que permite identificar qué días se puede alquilar la propiedad y qué días no estará disponible. El inquilino paga cuando reserva la propiedad, pero el anfitrión no recibirá el dinero hasta el primer día que pasan en la casa. Se puede realizar el pago a través de cuentas de PayPal o transferencias a la cuenta corriente que haya consignado el arrendatario.

Airbnb cobra un 3% del total del alquiler por su intermediación. El resto de plataformas tienen comisiones semejantes. También ofrece diferentes modalidades de seguros para cubrir los posibles daños que pueda sufrir la propiedad. A la vez existe una política de cancelación a la que puede acogerse el anfitrión que le garantiza una parte de los ingresos si los inquilinos a última hora deciden anular.

¿Cómo tengo que declarar estos ingresos a Hacienda?

Los ingresos obtenidos a través de estas plataformas se tienen que declarar como rentas del capital inmobiliario, como norma general. Es importante no olvidarse de hacerlo cuando llegue la declaración de la Renta, ya que Hacienda tiene conocimiento de muchos de estos ingresos y, si no se hace correctamente, puede realizar una revisión o enviar una carta de aviso para regularizar, en el mejor de los casos.

Además, existe una guía a disposición de los arrendatarios, pero lo ideal es acudir a un asesor fiscal para que no queden dudas. Por ejemplo, si el inmueble es alquilado como residencia habitual, el rendimiento neto podrá ser reducido en un 60%. Esto no suele ocurrir con el alquiler vacacional.

¿Puedo deducirme los gastos que tenga?

Los gastos que se puedan deducir tienen que estar debidamente justificados. Por ejemplo, son deducibles los intereses pagados por préstamos para la adquisición o la mejora de la propiedad, así como todos los gastos relacionados. Si estamos pagando los gastos hipotecarios de una segunda vivienda que alquilamos, serían desgravables.

También habrá que especificar otros gastos, como gravámenes e impuestos obligatorios, tasas/contribuciones especiales como el IBI o las basuras, pero también gastos administrativos, de comunidad o lavandería y limpieza que se realizan cuando se van los inquilinos.

Otros gastos que se podrían deducir son los seguros del inmueble, ya sean a través de Airbnb o no, pintura de paredes al acabar la temporada turística, reparaciones varias que haya que realizar o un cambio de cerradura, por citar algunos ejemplos. Es el rendimiento neto lo que hay que consignar en la declaración de la renta para que se aplique el coeficiente correspondiente.

¿Y qué pasa con la normativa municipal y autonómica?

Este tipo de alquileres está creando molestias a vecinos y barrios, por lo que diferentes ciudades y autonomías están regulándolos. La plataforma simplemente pone los medios, pero es el arrendatario el encargado de cumplir con todos los trámites burocráticos necesarios para poder alquilar su casa.

Por ejemplo, en determinadas ciudades o autonomías, se obliga a incluir el inmueble a un registro de propiedades destinadas al alquiler. Cada ciudad puede tener unas normas diferentes, áreas donde no está permitido el alquiler vacacional, etc. En este caso, existe cierto grado de confusión, por lo que antes de decidirse a alquilar es necesario conocer a fondo toda la normativa.

A la vez, es importante si se vive en una comunidad avisar a los vecinos del alquiler de la vivienda, ya que puede provocar molestias. Es imprescindible fijar unas normas con los inquilinos sobre el uso de zonas comunes y la convivencia con el resto de vecinos.

Lo cierto es que los ingresos que se logren de esta manera pueden suponer un buen pellizco en el presupuesto familiar que permita darse algún capricho. Eso sí, hay que saber que no todo es alquilar y despreocuparse, sino que hay ciertas obligaciones burocráticas y fiscales que cumplir.

En Blog BBVA | Cómo se puede llegar a pagar en Ibiza 200 euros al día por una hamaca (la oferta y la demanda)

Imagen | Pixabay

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