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jul 16
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ahorro jubilación

A la hora de jubilarse, uno de los anhelos de todo el mundo es poder mantener el nivel adquisitivo hasta ese momento. No obstante, a veces se pierden algunos pluses o la pensión no es de la cuantía que se esperaba. Por eso, lo más habitual es apostar por un plan de pensiones como fórmula de ahorro, pero existen otras alternativas para asegurarse una renta cuando llegue la jubilación.

Como en todas las cuestiones que tienen que ver con la inversión, existen diferentes perfiles de ahorrador, en función de los riesgos que cada uno desee asumir. Los que apuestan por un mayor riesgo acceden también a mayores beneficios, con rentabilidades más altas. Por el contrario, el ahorrador o inversor más prudente prefiere asegurar su renta con menor riesgo, aunque esto le reporte una rentabilidad algo más baja.

La renta fija, una inversión segura

En lugar de dejar el dinero en un plan de pensiones, es posible guardar los ahorros en un depósito a plazo fijo. De esta manera te asegurarás una rentabilidad que, en función de los años de contrato de dicho depósito, será mayor o menor. Es un dinero que podrás destinar al ahorro de la jubilación y que será posible “trasladar” a otras opciones según vayan finalizando los planes contratados.

Además, te puedes asegurar de que sea posible retirar el dinero en cualquier momento en caso de necesidad. No tienes que depender de la edad de jubilación para disponer de lo ahorrado, sino que, si decides utilizarlo a los 50 años, podrás hacerlo sin ningún inconveniente, más allá de los plazos que marca el propio depósito.

Invertir en deuda del Estado

La inversión en deuda del estado también asegura una renta estable pero con una rentabilidad baja. Es muy sencillo de realizar a través del propio banco y lo principal es que tendrás muy clara la ganancia que va a suponer dicha adquisición de deuda.

Al ser un dinero pensado para recuperar en la jubilación, es posible invertir en deuda a largo plazo, que siempre va a dar una rentabilidad un poco más alta que a corto o medio plazo. Las obligaciones del estado permiten realizar inversiones a 10, 15 o 30 años, mientras que el resto de productos tienen periodos más cortos de amortización.

Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS)

Otra alternativa son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS). Se trata de una fórmula de ahorro a medio camino entre los planes de pensiones y seguros. El capital genera una renta vitalicia pero, a diferencia de los planes de pensiones, no tiene incentivos fiscales en el momento de la aportación.

Lo que sí se obtiene con estos planes es una serie de ventajas en su rescate si han pasado al menos 5 años. El límite de aportación anual es de 8.000 euros y lo más interesante es poder disponer de ellos en cualquier momento, aunque, como hemos visto, nos pueden penalizar en la retirada si no llevamos el tiempo suficiente.

Fondos de inversión

Los fondos de inversión son una herramienta que puede ayudar a la hora de ahorrar una renta para la jubilación. Al ser a largo plazo, las rentabilidades son más fáciles de conseguir, ya que no dependerá de un vaivén puntual de la bolsa. Además, se pueden establecer diferentes perfiles inversores en función del riesgo que desee asumir cada inversor.

Es una buena opción, ya que a largo plazo suelen tener buenas rentabilidades. La parte positiva es que siempre tendrás disponible tu dinero; y la negativa, que, si llegado el momento de la jubilación la bolsa sufre un descenso, tendrías que esperar a que se recupere para retirar tu inversión. Todo depende del grado de riesgo que hayas asumido en el fondo, algo que puede suavizarse moviendo el capital entre diferentes fondos, pasando de un perfil más arriesgado al principio a uno más conservador cuando se va acercando el momento de la jubilación.

Planes de pensiones asegurados

Esta es una solución muy parecida a los planes de pensiones tradicionales, tanto en la fiscalidad como en la forma de rescate. La gran diferencia es que este producto se encuentra garantizado, es decir, el plan de previsión asegurado está formalizado en un contrato de seguro y ofrece una rentabilidad mínima asegurada. Es la mejor opción para aquellos que buscan disponer de su dinero de forma garantizada al llegar a la jubilación.

Como hemos visto, además de los conocidos como planes de pensiones, existen diferentes fórmulas de ahorro entre las que optar. Ahora sólo queda ver cuál es el que se adapta a las necesidades de cada persona según su perfil ahorrador e inversor. Eso sí, además de las rentabilidades, en cada producto es importante revisar los temas fiscales para tener claro cómo afectan anualmente y a la hora de su rescate.

En Blog BBVA | 10 errores a la hora de planificar tu jubilación
Imagen | Erdenebayar


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