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nov 15
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ingles

Aprender inglés. Una máxima en el mundo laboral para la mayoría de puestos de trabajo y algo prácticamente indispensable si te gusta viajar fuera de nuestras fronteras. Es probable seas de los que lo tiene como asignatura pendiente pero te falta tiempo; precisamente para que no lo malgastes hemos probado varios cursos online gratuitos que hay disponibles en la red para ver cómo funcionan y si realmente se aprende inglés.

La clave

Hoy se pueden encontrar recursos gratuitos para aprender inglés de una altísima calidad, sin embargo, no siempre son la mejor opción para que todo el mundo pueda adquirir la habilidad de hablarlo con fluidez en un tiempo razonable. Es más, a veces sucede que por el hecho de ser gratis y no haber costado nada (sin contar el tiempo dedicado), mucha gente abandona pensando que ya lo retomará más tarde porque “no pierde nada”.  Acceder a ellos es muy fácil, en la misma medida que es fácil postergarlo o abandonarlo a medias sin demasiados cargos de conciencia.

El inglés es como la eterna promesa de ir al gimnasio, muchas veces se abandona antes de tiempo por no haber elegido la mejor opción para avanzar.

Recursos gratuitos para aprender inglés que merecen la pena

Si quieres aprender inglés con recursos gratuitos, se pueden encontrar muchos de calidad, sobre todo en Internet. A continuación, te presentamos una selección:

  • Radio Vaughan: los programas de la cadena de Richard Vaughan resultan ideales para escucharlos en la radio del coche o en cualquier otro momento en el que podamos escuchar un poco de radio. Sus enseñanzas parten de temas de actualidad y se basan en una metodología sencilla y que hace que el oyente se sienta muy activo en todos ellos.
  • Podcasts: para los que sean más modernos y hayan evolucionado de la radio al podcast, en Internet hay muchos dedicados al aprendizaje del inglés. Los de la BBC son algunos de los más populares (The English We Speak; 6 Minute English), además de por gozar de una altísima calidad del contenido, por sus diferentes formatos y metodología con un enfoque que facilita mucho el aprendizaje.
  • Servicios Online: Livemocha es uno de los más populares entre los gratuitos. Se trata de una comunidad de aprendizaje de inglés en la que confluyen miles de personas del planeta intercambiando conocimientos.
  • Apps para smartphone y tablet: Busuu y Duolingo son dos de los servicios más populares que ofrecen aplicaciones para aprender inglés con la ayuda del smartphone o tableta. Este formato resulta ideal para dedicarse al estudio en cualquier tiempo muerto (en el metro, en el bus,…) y para poder continuar donde se había quedado la última vez o repasar una lección de forma cómoda.
  • Leer en inglés: leer libros en inglés es otra de las opciones que muchos expertos animan a practicar, dado que así se coge la práctica de la lectura en el idioma y se captura vocabulario, expresiones y giros anglosajones.
  • Ver películas en inglés: muchos proveedores de televisión y de vídeo bajo demanda ofrecen la opción de ver los contenidos en inglés, lo que pone al alcance del mando a distancia disfrutar de las películas en versión original en inglés. Además, los más entendidos en cine dicen que es como más se disfruta una película.
  • YouTube: los vídeos de Youtube son también una fuente de inspiración para aprender inglés, habiendo varios canales dedicados a la materia que permiten avanzar con el aprendizaje. Uno de los más populares es el de Benjamin, un “youtuber” que da unas clases bastante divertidas en el canal engVid.
  • Redes Sociales: En las redes sociales también se puede encontrar contenido de calidad para aprender inglés, como es el caso de las cuentas de Flo-Joe para preparar el examen del First Certificate en Twitter y Facebook. Si las sigues, podrás ver sus comentarios en forma de breves explicaciones y tareas sencillas que te obligarán a dedicarle cada día unos minutos al aprendizaje del inglés.

Entonces… ¿dónde se pueden encontrar los contras?

Autoexigencia y constancia: El principal problema de los recursos gratuitos para aprender inglés es que requieren constancia por parte del alumno y no resulta nada sencillo para muchas personas avanzar a su propio ritmo. Al carecer de objetivos claros, tarde o temprano aparece la frustración y el alumno abandona.

Falta de titulación: en general no cuentan con una titulación que demuestre el nivel de inglés que tenemos. Esto es importante porque muchas empresas o centros de estudios exigen titulaciones oficiales o certificados que se obtienen mediante la aprobación de un examen que, además, requiere una estrategia de preparación para superarlo con éxito. Ejemplos de estos certificados oficiales son los del IELTS y el TOEFL.

La calidad del contenido de algunos recursos gratuitos para aprender inglés no siempre es la óptima o no está contrastada lo suficientemente como para poder cubrir con un mínimo la necesidad de un aprendiz. Cuando esto sucede, resulta que el alumno puede estar haciendo un curso de inglés que no es el que necesita y, por tanto, pueden aparecer la frustración y el desánimo, que llevan a desistir a quien lo sufre. Por eso es importante poner el foco en para qué necesitamos saber inglés y tomarnos el tiempo en decidir qué curso realizar y si nos conviene más dedicar parte de nuestro presupuesto a ello.

Por último, un punto importante que no suele estar presente en los recursos gratuitos para aprender inglés es la atención personalizada al alumno. Es vital saber qué nivel tiene cada persona y cuales son sus metas para aprender inglés, para así trazar un plan de formación que le permita alcanzarlas. Además, en algunos apartados complejos o para preparar algunos exámenes de certificaciones, se necesita asesoramiento especializado que sólo se conseguirá pagando.

Visto esto… ¿qué debo hacer?

Para empezar debes marcarte bien claro para qué necesitas saber inglés, porque los contextos y la exigencia sobre la calidad de los materiales no serán los mismos. También debes saber qué nivel tienes actualmente para tomar una decisión acorde: no es lo mismo empezar de cero que aprender vocabulario y expresiones del entorno empresarial, por ejemplo. Una vez tengas eso claro, debes trazar un objetivo de un nivel de inglés y fijar un plan para alcanzarlo.

La mejor manera, no nos engañemos, es realizando un curso que exija al alumno algo, bien a través de su presencia en clase, con un horario, o de alguna forma que le obligue a seguir un ritmo. Además se necesita asesoramiento y un seguimiento del alumno por parte de un tutor, con el fin de ir marcando el nivel a seguir en las lecciones y comentar los avances y puntos de mejora.

Viajar al extranjero resulta ideal para el aprendizaje del inglés, aunque sea poco tiempo. La clave está en que no sólo se aprende el idioma, sino que también se asimila la cultura anglosajona y muchas palabras y acciones quedan en el recuerdo por haberlas vivido en primera persona. Así es mucho más sencillo aprender que a través de un libro o un vídeo.

Todo esto supone (como ya imaginarás) un esfuerzo económico, y depende de la economía de cada uno hasta dónde puede invertir, aunque todo se resume a un porqué: si estudiar inglés es una inversión de futuro (mejor puesto laboral), como facilitador en tus viajes al extranjero, o como un hobby.


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