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abr 17
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bici ahorro

La bicicleta está de moda, cada vez se ven más por las calles. Y no sólo tiene que ver con la disponibilidad de sistemas de bicicleta pública en distintas ciudades, o la proliferación de carriles bici que anima a los ciclistas más inexpertos. Muchos han decidido recuperar sus bicicletas o adquirir una nueva para utilizarla en su día a día, especialmente ahora que mejora el tiempo. Por eso una inversión en una bici te puede salir muy rentable.

La bici más asequible puede resultar muy cara si se queda en el trastero cogiendo polvo. Sin embargo, todos aquellos que se animen a sacarla descubrirán un mundo de posibilidades que otros muchos ciudadanos ya están aprovechando. Porque lo cierto es que la mayoría de los recorridos que se hacen en una ciudad de menos de un millón de habitantes tiene una distancia media de entre 4 a 5 kilómetros. Estos recorridos pueden ser para gestiones personales o para ir al trabajo.

Ahorro en transporte en el día a día

Lo primero que se debe tener en cuenta si se quiere utilizar la bici como alternativa al vehículo privado es el coste de adquisición, entre 30 y 40 veces menor. Una bici de gama alta puede rondar los 1.000 euros, mucho menos que un automóvil o, incluso, que una motocicleta.

Después, hay que tener en cuenta el ahorro en combustible. Los motores de combustión consumen más en distancias cortas, que son las que se pueden acometer subidos a una bici. A esto hay que sumar las vueltas que es preciso dar hasta encontrar una plaza de aparcamiento, que siempre es un bien escaso en la ciudad. Además, si estás dentro de una zona de estacionamiento regulada, no habrá que pagar si el trayecto se ha hecho en bici.

Tampoco se debe menospreciar el coste del impuesto a los vehículos de tracción mecánica, el impuesto de circulación, que no afecta a la bicicletas. Esto se debe sobre todo al impacto que tiene la bicicleta en la vía, casi nulo en su desgaste, lo que implica un mantenimiento entre 10 y 20 veces menor.

Otro gasto que no tiene la bici es el seguro obligatorio. Aunque sea recomendable llevar uno para cubrir daños a terceros, su coste siempre será menor que el de un automóvil o una moto, simplemente por el daño que puede producir ir a una velocidad mucho menor que los vehículos de combustión.

Por último, es preciso añadir el mantenimiento de la bici. Lógicamente será mucho menor que el que deben asumir los propietarios de un coche o una moto. Al cabo de x kilómetros habrá que cambiar las zapatas de frenos, los filtros o realizar determinados ajustes. La mecánica de la bici es más sencilla, así que no es complicado que lo haga el propietario. En todo caso, la hora mecánica es mucho más económica que la que puede tener un concesionario oficial.

Cómo rentabilizar la inversión en la bici en el día a día

En el desplazamiento al trabajo, la bici se convierte en un aliado, ya que el tiempo que dura el mismo es muy previsible. Para las distancias cortas de entre 4 y 5 kilómetros en ciudad, es el medio de transporte más rápido, con velocidades medias que oscilan entre 12 y 15 km/h. Simplemente con este trayecto diario se pueden ahorrar mensualmente entre 30 y 40 euros diarios.

En ocasiones, este vehículo sirve como medio de desplazamiento para el final del trayecto. En el transporte público, una bici plegable puede ayudar a recorrer de forma más rápida la distancia entre la estación de tren y el hogar o el trabajo. Respecto a la llegada al lugar de trabajo, también muchos ciudadanos que viven en la periferia se hacen con una de estas bicicletas plegables. Aparcan el coche fuera de la zona de estacionamiento regulado y realizan la última parte del viaje pedaleando.

En el caso de la combinación de transporte público y bici, se ahorra sobre todo tiempo. Si la combinación es con el automóvil, se ahorra en aparcamiento, ya que tener que buscar un parking en el centro de la ciudad puede resultar un gasto importante cada mes.

La otra alternativa para aquellos trabajadores que viven en zonas más alejadas es la bicicleta eléctrica. Con un coste que está entre los 1.000 y 1.500 euros, permiten realizar trayectos más largos con menos esfuerzo y a una mayor velocidad. Esto supone que se pueden realizar recorridos entre 10 y 15 kilómetros en muy poco tiempo.

Por último, hay que tener en cuenta que la práctica regular de ejercicio físico mejora la salud. Va a suponer mejoras en el sistema respiratorio, cardiovascular, fortalecimiento de la musculatura y del riego sanguíneo. A la vez puede ayudar a reducir peso si se realiza de forma continuada.

Por todo ello, la inversión en una bici como vehículo alternativo para los desplazamientos urbanos puede suponer un ahorro muy importante, no sólo monetario, sino también de tiempo. Si además mejora con ello la salud y se ayuda al medio ambiente al no generar CO2, mejor todavía.

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Imagen | Pexels


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