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jul 16
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Imagen de un inversor

La diversificación es una de las acciones más recomendables si se pretende reducir riesgos y aumentar la rentabilidad. Para lograrlo, los fondos de inversión  son el producto estrella. También los valores son una buena opción, pero si estamos hablando de variedad, de diversificar, antes de lanzarse a contrarlos viene bien saber por qué no es aconsejable “poner todos los huevos en la misma cesta”, sobre todo a partir de ciertas cantidades.

Pero, ¿qué es la diversificación?

Empezamos con un ejemplo que puede servir para comprenderlo. Imagina que inviertes, por ejemplo, en una cartera de acciones y en diferentes empresas. Habrá factores que afecten al conjunto de las acciones, como la situación económica. Si la economía va bien, casi todas las acciones de tu cartera se verán beneficiadas por la bonanza.

Eso sí, no todas las acciones dependerán en la misma medida de la situación económica. Unas irán muy bien cuando la situación económica sea buena y correrán graves riesgos cuando sea muy mala; mientras que a otras acciones esos vaivenes les afectarán de forma más moderada.

Pero, junto a esos factores comunes a la mayoría de las acciones, existirán otros propios de cada empresa, como por ejemplo que se realice una buena gestión de la compañía. Lógicamente, cuando se invierte, se tienen unas expectativas sobre la evolución de esos factores. Posteriormente, el desarrollo de los acontecimientos mostrará si se mejoran o si se defraudan las expectativas en cada una de las inversiones que realices.

Dado que esos factores son propios de cada una de las inversiones, el hecho de que en una de ellas el resultado haya sido mejor o peor de lo esperado debido a factores que afectan a esa empresa de forma específica no hace ni más ni menos probable que en otras inversiones el resultado sea mejor o peor. Es decir, es como tirar una moneda al aire.

Imagina que tiras una moneda al aire cientos de veces, ¿cuál sería la proporción de caras y cruces? Aproximadamente, la proporción se acercaría mucho a la mitad de caras y la mitad de cruces. Pues, con los factores que afectan de forma específica a cada inversión pasa lo mismo. Cuando realizas muchas inversiones, las inversiones que van mejor de lo previsto tienden a compensar a aquellas inversiones que van peor de lo previsto. De esta forma, con la diversificación, los resultados del conjunto tienden a acercarse mucho a lo previsto.

Con la diversificación se habrá eliminado el riesgo cuya fuente son las propias circunstancias de cada empresa, precisamente por esa compensación. Eso sí, persistirán los riesgos que afectan al conjunto, como una crisis o una bonanza, que hace que todas las acciones se comporten peor o mejor de lo esperable a la vez, aunque cada acción en una medida diferente en función de su riesgo. Las más arriesgadas se beneficiarán más en la bonanza y resultarán más perjudicadas en la crisis.

Pero la diversificación elimina una de las fuentes del riesgo, la derivada de lo que afecta específicamente a cada inversión, sin reducir los rendimientos que se pueden esperar de ella. Siguiendo con el ejemplo de tirar una moneda al aire, si tiras muchas veces una moneda al aire, reduces muchísimo la probabilidad de que te salgan todas (o una proporción muy elevada) caras o cruces. Si tiras una sola vez una moneda al aire, sabes que la proporción de caras y cruces será de un 100% de caras o un 100% de cruces. Si tiras muchas veces la moneda al aire, la proporción se aproximará al 50%.

Con las inversiones pasa lo mismo, el rendimiento esperado no se reduce, lo que se reduce es la probabilidad de que el resultado final se separe mucho de lo esperable. En definitiva, la diversificación consigue reducir el riesgo sin reducir el rendimiento esperado.

¿Por qué la diversificación es ventajosa?

Como regla general, las inversiones con más riesgo reciben en compensación un mayor rendimiento, aunque su riesgo se puede llegar a eliminar con la diversificación. Por eso, a los inversores no les preocupa tanto la compensación que puedan recibir a cambio de los riesgos específicos de un determinado tipo de inversión. Les preocupa mucho más el efecto que tienen los factores que afectan al conjunto del sistema en cada inversión en particular, porque no son riesgos que se puedan eliminar a través de la diversificación.

Esa mayor preocupación de los inversores por los riesgos que afectan al conjunto del mercado les lleva a exigir mayores rentabilidades por los activos que reaccionan con más intensidad ante los cambios que se puedan producir en el conjunto del sistema y que afectan a todas las inversiones en diferente medida, pero no por los riesgos que son diversificables. Eso hace que no merezca la pena que corras riesgos que podrías eliminar con la diversificación y por los que no vayas a obtener una mayor compensación a cambio.

Por ello, la diversificación es una de las nociones indispensables de conocimiento financiero y un reto pendiente para muchas personas.

¿Cómo se puede diversificar?

Una opción sería que invirtieras directamente en una cartera de inversiones compuesta por muchas inversiones afectadas por diversos factores. Por desgracia, esa opción es muy cara, porque exige dedicar mucho tiempo (tuyo o de un profesional al que has de pagar) a tomar las decisiones de inversión, a seguir su evolución y a realizar las gestiones oportunas con tu patrimonio diversificado.

Una alternativa más sencilla son los fondos de inversión. Los fondos de inversión gestionan patrimonio de muchas personas, por lo que sus costes pueden repartirse entre muchos, beneficiando a todos los partícipes al mismo tiempo, de forma que el coste de la diversificación se reduce drásticamente y se hace accesible a todos los públicos.

Los fondos de inversión son gestionados por una sociedad gestora que se encarga, entre otras funciones, de toda la toma de decisiones, así como de informar de cómo van las inversiones, y por una entidad depositaria que asume, entre otras funciones, comprar y vender las inversiones, custodiar valores, realizar cobros y pagos, etc. Todas estas actividades te facilitan el acceso a la diversificación de forma profesional.

Además, con los fondos de inversión, puedes diversificar aprovechando la ventaja fiscal de no tener que declarar los rendimientos mientras traspases el dinero de un fondo a otro.

Junto a los fondos de inversión, existen otras alternativas para poder diversificar tus inversiones de forma colectiva, como, por poner dos ejemplos, las sociedades de inversión colectiva o los planes de pensiones.

Ya lo sabes, dice el dicho popular que no es conveniente poner todos los huevos en la misma cesta. Hay que aprender a sacar partido a la diversificación de tus inversiones.

Imagen | iStock.com/ismagilov


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