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Feb 16
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La gestión remota del hogar ha sido siempre un sueño. Hace unos años, la domótica intentó dotar de un poco más de inteligencia a los aparatos que ya existían, permitiendo programar el encendido y apagado de determinados productos eléctricos del hogar sin necesidad de estar allí. Sin embargo, el denominado Internet de las Cosas supone un paso más, haciendo realidad la verdadera llegada de esa casa inteligente soñada.

El avance es imparable y, si en 2015 la consultora Gartner cifraba el número de objetos conectados en 4,9 millones, para 2016 su previsión alcanza los 6.400 millones, lo que supone un 30% de incremento. Para 2020, se calcula que las cosas conectadas a Internet superarán los 38.000 millones.

Conectados a Internet sí o sí

Cuando las primeras neveras empezaron a llevar conexión a Internet, muchos se preguntaban para qué era preciso ese avance. Realmente no necesitamos una nevera conectada para evitarnos tener que hacer la lista de la compra, aunque sí para, gracias a su correspondiente aplicación, actualizar en nuestro móvil y en nuestro ordenador si la reserva de yogures está llegando al límite y si es preciso incluir ese producto en la lista de la compra.

Para eso, es necesario que todo esté conectado a Internet. Es lo que se conoce como Internet de las Cosas. Gracias a unos sensores, todo lo que nos rodea se podrá conectar a Internet como ahora muchas de ellas se conectan a la red eléctrica, lo que abre la puerta a su gestión remota y a un amplio mundo de posibilidades, posiblemente muchas de las cuales aún no somos capaces ni de adivinar.

El smartphone, el mando a distancia universal

Así, y al igual que nuestro teléfono móvil se conectará a Internet, el hecho de que todos nuestros electrodomésticos formarán parte del IoT nos permitirá poder utilizar nuestro smartphone casi como un control remoto universal.

Las posibilidades son muy amplias, aunque también es cierto que, tal y como ironizan en este vídeo, el uso que le demos a todas estas posibilidades tecnológicas no tiene por qué ser siempre para hacer el bien.

Recopilamos algunos de los objetos que ya se pueden (o se podrán en un futuro no muy lejano) conectarse a Internet y ser gestionados desde el teléfono móvil.

Neveras

No podemos empezar esta recopilación sin nombrar a las neveras, uno de los primeros electrodomésticos que iniciaron esta aventura de estar conectados a Internet para permitir el hogar inteligente.

Hay aplicaciones de los propios fabricantes de frigoríficos que te permiten “hablar” con el electrodoméstico a través del smartphone, de manera que podamos ver qué hay dentro de la nevera para comprobar, cuando estamos haciendo la compra, si necesitamos más de algo en concreto. Además, podremos también habilitar el modo de ahorro de energía mientras se está de vacaciones.

Termostatos

El primer uso que podremos dar a nuestro smartphone es para cuestiones de confort. ¿A quién no le gustaría poder ir a su casa de la montaña y que, en vez de estar congelada como un témpano, tuviera una temperatura ideal porque hemos sido capaces, gracias a nuestro smartphone, de pedirle que nos reciba así?

La aplicación de gestión del termostato será lo suficientemente inteligente para calcular cuánto tiempo es necesario para calentar el hogar y recibirnos como nos merecemos. Y quien dice termostato, dice aire acondicionado.

Aunque en el mercado hay muchas ofertas disponibles, una de las más famosas es la de Nest. ¿Por qué? Porque Google la compró en 2014, lo que puso de relieve el interés por el negocio del Internet de las Cosas.

Cámaras de seguridad

Pensando en el mismo ejemplo de la casa de vacaciones, gracias a las cámaras de seguridad conectadas al móvil podremos estar seguros de que nadie entra en nuestro hogar y redirigir el punto de visión y grabación con el smartphone.

No hace falta siquiera que compres una nueva cámara de vigilancia, puesto que en el mercado ya hay disponibles algunas aplicaciones con las que podrás convertir tu tradicional webcam en una cámara de vigilancia y controlarla con tu smartphone o dispositivo móvil. Es el caso de iCam o YawCam.

Comida para mascotas

Uno de los inconvenientes de marcharse de vacaciones si tienes mascota es saber qué haces con ellos. Incluso aunque sólo hagas una escapada de fin de semana, dejar toda la comida de los días disponible en un cuenco puede hacer que cuando vuelvas encuentres un pequeño desastre.

Pues bien, también se habla de que los próximos dispensadores de comida y agua para animales domésticos podrán controlarse con el móvil, de manera que incluso a través de redes sociales podamos controlar el estado de nuestra mascota.

Un café, smartphone, por favor

Es, probablemente, uno de los electrodomésticos con un uso más práctico. ¿A quién no le cuesta desperezarse por la mañana? Empiezan a estar disponibles las primeras cafeteras que son gestionables desde un smartphone. Según sus promotores, a través de la aplicación se puede pedir qué tipo de café se quiere sin tener que rebuscar entre las cápsulas y accesorios, despertar con el energizante olor a café ya es posible.

La sartén por el mango

La cocina es uno de los lugares donde más se está invirtiendo en dispositivos conectados a Internet y gestionables desde un smartphone. Una inteligencia que también está llegando incluso a las sartenes.

Estos nuevos modelos tienen sensores y, gracias a una aplicación, podemos introducir qué queremos preparar, añadir los ingredientes y que la sartén lo cocine para que no se pierdan las propiedades nutritivas. ¿Lo mejor? Que también se puede meter en el lavavajillas.

Detector de comida en mal estado

Por cierto, hablando de comida, Food Sniffer es una “nariz electrónica” que permite determinar la calidad y la frescura de la carne de vacuno, cerdo, pollo y pescado. Para utilizar el dispositivo, simplemente hay que orientarlo hacia el producto y hacer clic en un botón. El uso de Bluetooth transmite datos al teléfono inteligente y muestra los resultados detallados con recomendaciones relativas a la seguridad del producto. Es ideal para las personas que quieren asegurarse de que ellos y su familia utilizan productos de la mejor calidad.

Microondas

Una vez que ya sabemos que los móviles no se recargan metiéndolos en el microondas, sí que podemos hablar de microondas que se pueden gestionar con el móvil. En este caso, gracias a la tecnología NFC, algunos microondas permiten a sus usuarios controlar más de 200 características a través de un smartphone que, eso sí, también cuente con NFC.

Lavadora

Pero en uno de los terrenos donde más se está avanzando es en el de las lavadoras: si nos olvidamos de poner la lavadora o si nos hemos olvidado de poner el segundo par del calcetín… las apps permiten que de forma remota podamos encender el electrodoméstico y hacer un seguimiento de su progreso.

Luces

Ya sea para dar un determinado ambiente, para simular que estamos en casa cuando estamos fuera y ahuyentar a los amigos de lo ajeno, o simplemente para controlar mejor la eficiencia energética, las luces son también uno de los aparatos que podemos controlar ya con nuestro dispositivo móvil.

Incluso podemos programar un IFTTT (If this then that) para que las luces nos avisen si recibimos un correo electrónico, si empieza un programa de televisión que no queremos perdernos o cualquier otra cosa.

Cuidado de bebés

Por supuesto, otro de los dispositivos que podemos controlar ya a través de nuestro smartphone son los monitores de los bebés, esos aparatos que ponemos en la habitación de los pequeños y que nos permiten oír en nuestra habitación si se han puesto a llorar.

Hasta ahora, teníamos que llevar siempre con nosotros el monitor de escucha y /o visualización. Ahora ya no es necesario hacer esto ni preocuparnos por si las pilas se le agotan en mitad de la noche. En muchos casos, además, las aplicaciones que acompañan a estos equipos hacen que sean monitorizados por hasta seis dispositivos diferentes.

Las posibilidades, pues, parecen tan numerosas como nuestra imaginación sea capaz de visualizar, y algunas de ellas, por muy extrañas que parezcan, ya están disponibles. En nuestra mano está sacar partido de ellas o no. Quizá dentro de unos años las próximas generaciones se pregunten cómo podíamos vivir sin todas estas comodidades.

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