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may 16
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Las vacaciones de verano se van acercando. Mucha gente ya tiene decidido cuál será su destino, aunque todavía les queden por ultimar algunos detalles, como reservar el alojamiento, el coche de alquiler o la manutención. En definitiva, saben a dónde quieren ir, pero les resta establecer un presupuesto en base al cual terminarán montando el viaje.

Uno de los problemas más habituales es ser demasiado optimistas. Así, se fija un presupuesto donde todos los conceptos están algo por debajo de lo que en realidad se va a pagar. Un alojamiento más económico del que luego se consigue, unos gastos de viaje inferiores a lo que luego se gasta y una partida para comida, ocio, etcétera, que luego es complicado cumplir.

Todo esto provoca que al final del verano sea frecuente encontrarse con un agujero en los ahorros con el que no se contaba. Por eso, una de las mejores opciones es buscar los recursos necesarios para pagar las vacaciones y organizar los gastos para no llevarse sorpresas. La financiación se puede hacer con recursos propios o ayudándose de algún crédito al consumo que permita pagar en varios meses la cantidad que necesitamos. Si este es vuestro caso, vamos a detenernos en seis claves para financiar las vacaciones y que no pesen todo el año en la cuenta corriente.

1. Anticipar los gastos de las vacaciones

El alojamiento es una de las principales partidas de gasto a las que tendrás que hacer frente. Lo ideal es intentar anticipar la reserva, ya que de esta forma tienes la posibilidad de acceder a mejores ofertas, y por otro lado puedes ir adelantando los pagos para que no se concentren solo en el mes de verano.

Existen varias posibilidades. Una es realizar una reserva anticipando parte del pago, entregando el resto a la llegada al alojamiento. En otras ocasiones, se desembolsa la cantidad total. En todo caso, lo ideal es ir ahorrando cada mes para esta cuestión, ya que sabes que tienes un coste fijo al que debes hacer frente.

Lo mismo se puede hacer con los gastos de viaje, especialmente si tienes que tomar un avión, tren o barco, ya que anticipar la reserva permite acceder a billetes más económicos. En el caso de utilizar tu vehículo privado, sólo tienes que tener en cuenta la cantidad de kilómetros que se van a realizar y estimar un coste aproximado según el consumo del coche.

En todo caso, la combinación de gastos de alojamiento, viaje y ocio determinan el presupuesto final. Eso sí, hay que ser flexibles para tratar de mantenerse dentro del límite establecido. Si el alojamiento ha supuesto más de lo que se pensaba, lo ideal es tratar de compensarlo con las otras partidas. Hay que sacrificar parte del presupuesto de ocio o tratar de buscar un viaje más económico, con líneas low cost, eligiendo horarios más incómodos o con escalas en lugar de hacerlo de forma directa. También se pueden cambiar por medios de transporte más económicos.

2. Contabilizar todos los ingresos extras

La paga extra de verano es uno de los ingresos que permiten irse de vacaciones. Si en lugar de 14 pagas el salario se cobra en 12, será necesario ir reservando un porcentaje cada mes para hacer frente a los gastos de las vacaciones. Si no has sido capaz de ahorrar, lo ideal es acudir a la financiación, de manera que se pueda devolver la cantidad solicitada en varios meses.

Pero también en estos meses previos hay que hacer la declaración del IRPF. Si hay un poco de suerte y se ha sido previsor con las retenciones a lo largo de todo el año, es posible que te haya salido a devolver. Dependiendo de la cantidad, puede ser una buena forma de financiar al menos una parte del viaje.

3. Diferir gastos con la ayuda de la tarjeta

Otra alternativa es el pago a través de la tarjeta de crédito. Con esta opción es posible financiar el coste total de las vacaciones o, al menos, parte de ellas, ya que podrás dividir los pagos en varias veces, de manera que, llegado el momento de tomarte un descanso, sólo tendrás que preocuparte del gasto corriente que se produzca durante tu estancia en el lugar elegido.

También puedes combinar el pago con tarjeta para pagar una parte en el mes corriente, pagando en efectivo o, si la tarjeta lo permite, a débito; y otra parte a crédito, que te pasarán en los primeros días del mes siguiente. De esta forma, se ha dividido el pago en dos meses, evitando hacer un pago único más fuerte de lo que nos gustaría.

4. Evita pagos anuales en los meses de verano

Otra de las cuestiones importantes es evitar pagos anuales en los meses de verano o en los previos, que pueden provocar alguna dificultad para ahorrar lo necesario para las vacaciones. Un ejemplo pueden ser los seguros de vehículos, inmuebles, así como sus respectivos impuestos. En el primer caso es factible moverlo a otro momento del año o pagar en varias veces.

En el caso de los impuestos, puedes acudir al periodo de pago voluntario, para intentar adaptarlos a aquellos meses en los que tienes un poco más de margen financiero y no están previstos otros gastos. Además, en los meses de primavera, no se suele tener un gasto muy elevado en la climatización del hogar, ni se suele pagar calefacción ni aire acondicionado, por lo que habrá un poco más de margen para pagar las vacaciones.

5. Financia las vacaciones o al menos parte de ellas

Si no se tiene margen de ahorro para pagar las vacaciones entre los meses de primavera y verano, lo ideal es acudir a financiación ajena con la entidad financiera de confianza. Es necesario calcular la cantidad que se necesita y el tiempo en el que se desea pagarlo. Lo ideal es que no se alargue más allá de un año, a no ser que se traten de unas vacaciones excepcionales, ya que si no al año siguiente te encontrarás con el mismo problema y además pagando el crédito del año anterior.

Poder disponer de este dinero de forma anticipada muchas veces supone un ahorro importante, puesto que se pueden acceder a las ofertas de alojamiento y viajes. De esta manera, a veces es más rentable financiar y contratar el viaje lo antes posible, ya que los gastos que supone el pago del crédito son menores que tener que esperar hasta tener ahorrada la cantidad suficiente y contratar cuando los precios son más elevados, algo que ocurre según se va acercando la época veraniega.

6. Ajústate al presupuesto previsto

La partida del presupuesto que es más complicado mantener bajo control son los gastos de manutención y de ocio. A no ser que se contrate un todo incluido, lo cierto es que las salidas a comer, las cervezas del chiringuito o las tapas en un momento de relax como es el de las vacaciones suelen suponer un montante importante si no se tiene cuidado. Lo mismo ocurre con las compras, como ropa, recuerdos, etcétera, que puede que no estén previstas pero al final siempre acaban en la maleta de vuelta.

Por último, no está de más contratar algún seguro de viaje. Es un pequeño coste, pero que se agradecerá especialmente si tienes algún contratiempo que te impida disfrutar finalmente del viaje, especialmente si se han sufragado los gastos con financiación, ya que, al hecho de la desilusión de no disfrutar de las vacaciones, se suma el tener que hacer frente a sus gastos.

Pero ahora no es el momento de pensar en los posibles contratiempos, sino de decidir dónde ir y qué hacer las próximas vacaciones. -)

Imagen | Unsplash


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