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Preguntas antes de invertir

Optar o realizar unas inversiones determinadas puede parecer complicado para muchas personas. Pero no debiera serlo si, antes de invertir, se encuentran las respuestas a las siguientes preguntas.

¿Qué rendimiento puedes esperar de la inversión?

El rendimiento es la recompensa que buscas por una inversión determinada. Un día pones dinero en una inversión, esperando encontrar una cantidad mayor en el futuro. En la inversión, como en la mayoría de las actividades de la vida, la certeza absoluta es prácticamente imposible. Pero sí es posible determinar una expectativa del rendimiento que esperas obtener.

¿Qué riesgos se pueden correr?

Existen diversas fuentes de riesgo financiero: el derivado de los tipos de cambio, el de impago, el de no encontrar comprador en caso de querer vender la inversión, el de que el Estado tome soberanamente decisiones contrarias a tus inversiones, etc. Cada alternativa de inversión tiene sus riesgos, pero es importante que comprendas, en la medida de lo posible, qué tipos de riesgo pueden afectar a tu inversión.

¿Cuál es la probabilidad de los riesgos?

No solamente te debe preocupar conocer lo que puede afectar negativamente a tus inversiones, sino también la probabilidad que tiene un riesgo de materializarse y cuál podría ser su impacto en ese caso. No es lo mismo que teóricamente pueda suceder algo a que sea probable que suceda.

¿La inversión encaja en tu perfil de riesgo?

Debes preguntarte a ti mismo qué es lo que te conviene. Hay personas más y menos aversas al riesgo, incluso existen algunas personas a las que les gusta el riesgo. Debes reflexionar sobre si prefieres sacrificar la posibilidad de grandes beneficios a cambio de la mayor seguridad de que no tendrás pérdidas o rendimientos menores de lo esperado; o si, por el contrario, prefieres optar a beneficios mayores a cambio de arriesgarte más.

¿Cuál es la liquidez de tu inversión?

La liquidez es la mayor o menor facilidad que tienen las inversiones de convertirse en dinero en el menor tiempo posible y sin riesgo de perderlo por desprenderse de la inversión. Además, la tienes que poner en contacto con tus propias circunstancias personales. Dependiendo de ellas, puede ser más o menos probable que necesites el dinero de la inversión antes o después.

¿Concuerda la inversión que estás valorando con las que ya has realizado?

Las inversiones han de ser entendidas como un conjunto, como una cartera. La cobertura y la diversificación son dos buenos ejemplos de la importancia de entender tus inversiones como un conjunto.

Mediante la cobertura, las pérdidas que puedas tener en algunas de tus inversiones se ven compensadas por otras inversiones. Mediante la diversificación se reduce el riesgo del conjunto de tus inversiones sin tener que esperar menores rendimientos a cambio de esa reducción del riesgo. Pero, en estos y otros casos, lo que te importará no es el resultado individual de una de tus inversiones, sino el comportamiento del conjunto de tu cartera.

¿Cuáles son los efectos fiscales de tus inversiones?

Los impuestos, y la evolución de las reformas fiscales, pueden incentivar o penalizar un determinado tipo de inversiones, adelantar o retrasar el momento en el que percibirás los rendimientos, variar las condiciones de liquidez de tu inversión. Siempre habrás de considerar las rentabilidades después de impuestos.

Por ejemplo, los fondos de inversión tienen la ventaja de no tener que declarar las ganancias mientras traspases la inversión de un fondo de inversión a otro. Por su parte, los planes de pensiones son una opción para reducir la base imponible, con lo que también se reducirá el tipo de gravamen al que tributarás por tu sueldo, el rendimiento de tu actividad u otros que se integran en la base general, retrasando el momento de declarar el dinero aportado y los rendimientos hasta el momento en el que se perciban.

¿Cómo financio la inversión?

Toda inversión hace necesario que previamente recabes los fondos necesarios. Debes pensar cuál será esa financiación. Puedes desprenderte de otras inversiones, ahorrarlo durante el ejercicio, financiar la inversión pidiendo prestado, obtener los fondos gratuitamente (como en una subvención, una herencia o una donación), puedes tener que buscar socios que participen en las ganancias de la inversión… Pero siempre debes comprender las implicaciones de cada una de las alternativas de financiación.

Invertir con cabeza requiere, antes de tomar decisiones, realizar las preguntas oportunas y conocer las respuestas que permitan saber si estamos ante la inversión adecuada.

Imagen | iStock.com/BrianAJackson


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