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abr 16
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tecnología ayuda a la jornada continua

Conciliar vida personal y profesional es uno de los grandes deseos de muchos trabajadores. Sin duda, una de las cuestiones que más ayudan a lograrlo es no tener una jornada de trabajo prolongada. De hecho, la opción más deseada por la mayoría de los empleados es la jornada continua. Sin embargo, esto chocha muchas veces con las necesidades de las empresas a la hora de mantener un horario de atención a sus clientes extendido a lo largo del día. Pero ambas cuestiones son compatibles gracias al uso de la tecnología, el arma definitiva para conseguir la jornada intensiva.

En muchas empresas, el ritmo de trabajo en las jornadas de tarde cae en picado. La productividad después de la hora de comer no es tan alta. Por un lado, se acumula el cansancio de la mañana; y por otro, tras la comida, se produce un cierto relax y, en ocasiones, cuesta volver a concentrarse. Si a esto le sumamos que la jornada de tarde suele ser más corta, se obtiene una bajada de la productividad. Por eso, uno de los grandes alicientes para las empresas que quieren implantar la jornada intensiva entre sus trabajadores es mejorar este ratio.

El uso de la tecnología para lograr la jornada intensiva

En muchos casos, los horarios laborales prolongados se deben a una necesidad de cubrir un horario para atender a posibles problemas, pequeñas urgencias, etcétera, que puedan reportar los clientes de la empresa a última hora de la tarde. Otras veces se trata simplemente de una cultura del presentismo, en la que los empleados no se marchan a casa, tengan o no trabajo, hasta que no lo hace el jefe. En todo caso, la tecnología nos permite hoy en día otro tipo de soluciones más eficaces.

Por un lado, tenemos smartphones que permiten estar siempre localizados, de manera que el trabajador puede contestar correos en la cuenta de la empresa y despachar algunos asuntos urgentes que llegan por esta vía. El smartphone se ha convertido en un elemento clave para que una compañía pueda mantenerse en contacto con sus clientes fuera del horario laboral, incluso hasta obligar a algunas empresas a establecer límites para su uso y obligar a los empleados a apagarlo para descansar. Esto favorece que se puedan adoptar jornadas continuas, ya que es un motivo menos para permanecer más horas dentro de la oficina.

A esta cuestión se le suma la mejora de las comunicaciones de banda ancha, tanto en las empresas como en los hogares, facilitando que los empleados se puedan conectar desde su casa de forma segura a la empresa y, en ocasiones, a mayor velocidad que en su propio puesto (por la implantación de fibra óptica en muchos hogares), lo que permite utilizar los recursos, aplicaciones, información disponible, etc. Todo lo necesario para poder solventar una duda, remitir un documento que necesita el cliente, etc. De esta forma, se puede derivar parte de la jornada laboral a trabajar desde casa sin mayor inconveniente.

La nube lo cambia todo

Pero esto no es más que el principio. Las organizaciones, poco a poco, van adoptando aplicaciones que están en la nube. La gran ventaja de este tipo de plataformas es que facilitan el acceso a los recursos empresariales desde cualquier lugar y dispositivo que tenga conexión a Internet. De esta manera, es posible trabajar desde casa o desde cualquier lugar simplemente accediendo con el usuario y la contraseña establecidos.

Esta es una opción que hace que mantener horarios extendidos no tenga demasiado sentido. Si es factible acceder desde el propio smartphone con una app creada para facilitar el uso de los programas que emplea la empresa, recuperar un presupuesto que solicita un cliente por correo y remitírselo, todo con el mismo dispositivo, dónde se encuentre el trabajador pasa a un segundo plano. De esta forma, se eliminan gran parte de los motivos por los que la jornada se extiende más de los que les gustaría a muchos empleados.

Asimismo, la tecnología permite implantar en las empresas políticas de trabajo flexible, que abren un abanico en la hora de entrada y salida de los empleados, del tiempo que se toman para comer o facilitan una serie de horas a la semana para trabajar desde casa. Así, es más fácil poder trabajar de ocho a tres y, dos días en semana, por ejemplo, se pueden establecer un par de horas al teletrabajo.

En este sentido, una racionalización de los horarios y su adaptación a los parámetros de otros países del entorno europeo es una demanda que cada vez suena con más fuerza. Gran parte de los motivos por los que se adoptan estos horarios extendidos son culturales, pero, como otras muchas cosas, cambiarlos es posible e incluso mucho más sencillo de lo que parece con la ayuda de la tecnología, la conexión a Internet y la sociedad de la información.

En Blog BBVA | Qué hay que valorar a la hora de decidirse por un trabajo

Imagen | Pixabay


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