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Ago 16
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El verano está en pleno apogeo y raro es aquel que se queda en la ciudad. Las playas se encuentran abarrotadas y encontrar un hueco libre para clavar la sombrilla puede convertirse en una verdadera misión imposible. El verano, además, es esa época de mar, sol y chiringuito, que invita a todas las personas a relajarse y vaciar la mente de todo lo que tenga que ver con trabajo, estudios u otro tipo de preocupaciones.

No obstante, también es muy largo, sobre todo para los más pequeños de la casa, que disponen de más de dos meses de vacaciones, según marca el calendario escolar. Muchos padres se las ven y desean durante estos días para llenar las jornadas de sus hijos de actividades con las que se entretengan y, a la vez, prosigan con su aprendizaje. Aunque los talleres y campamentos son las opciones más recurrentes, los propios padres también pueden enseñar cosas a sus niños en verano y hay una que puede ser clave en su futuro desarrollo personal.

Se trata del ahorro, algo que más que una costumbre debe ser una aptitud que los más pequeños deben ir incorporando desde la infancia para que cuando sean mayores no se les haga tan cuesta arriba ahorrar. Es por ello, que no debes dejar pasar la oportunidad de aprovechar el tiempo libre del que se dispone en verano para ir introduciendo a tus hijos en una cultura que puede garantizar su supervivencia el día de mañana.

Los pequeños ayudantes

¿Cuál es la mejor formar de enseñar a ahorrar a un niño? Esta pregunta no tiene una respuesta absoluta, pues hay diversas maneras y trucos para ir impregnando a los pequeños de lo que se podría denominar “cultura del ahorro”, algo que, sin ir más lejos, en otros países europeos es un comportamiento natural de la población.

Si bien es cierto que para que los niños no se aburran en el proceso de aprendizaje es importante plantearlo como un juego o un pequeño reto, es decir, que les provoque curiosidad. ¿Y hay algo en el mundo que provoque más curiosidad en los niños que “las cosas de los mayores”? Una buena fórmula de enseñar a tus hijos a ahorrar es encomendándoles una misión: ser los ayudantes de sus padres durante las vacaciones.

De este modo, se puede ir involucrando a los pequeños en la economía familiar dejando siempre claras las nociones de ahorro. De este modo, es conveniente que ayuden con el presupuesto disponible para las vacaciones -decidiendo cuáles son las prioridades de gasto y cuáles no-, y con las compras de estos días. Llevarles al supermercado para que hagan la compra con papá y mamá -de forma consciente, no como meros espectadores- puede convertirse en una tarea divertida para ellos, pues verán cómo se gasta el dinero en las cosas que son necesarias y aprenderán a comparar precios de los diferentes productos para ajustarlos al presupuesto.

Otra buena actividad en estos días es llevarles al banco a sacar dinero e, incluso, abrirles una cartilla de ahorro, marcando así un objetivo de ahorro mensual que ingresarán después en su cuenta. Para ellos tener algo que consideran “de mayores” es un refuerzo para esforzarse a no gastar toda la paga en sus caprichos y dejar algo para su cartilla de ahorro.

La tecnología, la gran aliada

Una de las principales ventajas de las que disponemos hoy en día es el gran desarrollo tecnológico, que ha permitido que la sociedad avance a un ritmo vertiginoso y que, a la vez, el conocimiento se extienda. Los más pequeños no son ajenos a las apps y diferentes aparatos tecnológicos, lo que puede fomentar y potenciar su aprendizaje.

El ahorro tampoco ha escapado a la invasión app, por lo que se puede enseñar a los niños a manejar las que usamos habitualmente para ahorrar y operar nuestras finanzas. Para ellos supondrá, de nuevo, un juego y les reforzará sus conocimientos sobre el ahorro. Si se comparte con ellos esta experiencia, la actitud ahorrativa se refuerza, ya que la consideran como un vínculo con sus padres.

De este modo, para conseguir que los niños se interesen por algo que hasta los mayores pueden consideran a veces tedioso, es imprescindible presentárselo como un juego y, a la vez, hacerles ver la importancia que tiene este comportamiento en cualquier aspecto de la vida. Además, si se les presenta un reto de ahorro -que lleguen a ahorrar la cantidad necesaria para comprarse su último capricho-, este comportamiento lo irán desarrollando para todos los aspectos de su vida. Por lo tanto, no malgastes el verano y ayuda a que tus hijos aprendan a gastar bien su dinero.

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