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dic 16
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pensiones

Quedan pocos días para acabar el año y muchos ya piensan en los que serán sus propósitos para el que está a punto de empezar. En la mayoría de los casos, esa lista de objetivos que cada uno se marca a su medida todos los meses de enero acaba siendo olvidada apenas un mes después; pero hay un propósito que es bueno marcarse y, sobre todo, cumplir: ahorrar para la jubilación.

Las últimas noticias acerca del estado de la hucha de las pensiones (el Fondo de Reserva de la Seguridad Social para hacer frente al pago de las pensiones de los jubilados en épocas de escasez económica) es que esta ya no da mucho más de sí. El Gobierno ha tenido que sacar 9.500 millones para hacer frente a la paga extra de Navidad, lo que deja la hucha en una situación que, en menos de un año, podría estar vacía.

Aunque el Gobierno tiene previsto empezar a negociar la próxima primavera una reforma de las pensiones con el resto de formaciones políticas, el horizonte no es nada tranquilizador para muchos, pues el contexto actual demuestra que el sistema actual no es eficiente y urge una reforma de calado para asegurar las pensiones del futuro. Las preguntas que surgen son obvias: ¿serán tan cuantiosas como han sido hasta ahora?, ¿permitirán a los ciudadanos mantener su nivel de vida una vez llegados a la jubilación?

Todos estos interrogantes no tienen respuesta y no la tendrán hasta dentro de bastante tiempo. Por ello, en este clima de incertidumbre respecto a las pensiones públicas, emerge aún más si cabe la necesidad de contar con un plan B de cara a la jubilación: un plan de pensiones.

La importancia de empezar pronto

La situación actual del sistema de pensiones deja una enseñanza muy clara: hay que contar con un plan alternativo, y cuanto antes mejor. Si se empieza a invertir en un plan de pensiones en la juventud, se alcanzará la edad de jubilación con un mayor colchón que si se hace deprisa y corriendo cuando ya se avecina el retiro laboral.

De hecho, es recomendable contratar uno cuando se entra en el mercado laboral para acostumbrarse desde el principio a destinar mensual o trimestralmente una cantidad a este fin. Si se coge el hábito temprano es más sencillo hacer frente a las aportaciones que si se deja para cuando ya hay otras obligaciones financieras más importantes (hipoteca, seguro médico, de vida, etc…), pues eso desincentivará el ahorro para el plan de pensiones.

Además, así es posible conseguir una rentabilidad mayor. Algo que cobra más importancia en un entorno de tipos de interés bajos -que seguramente se alargue en el tiempo-, en el que conseguir rentabilidades en inversión cada vez es más complicado.

La flexibilidad de estos planes, además, es una ventaja para los jóvenes ahorradores, pues pueden ir aportando las cantidades que consideren convenientes según sus ingresos. Por lo tanto, si se empieza pronto se puede hacer un esfuerzo mucho menor para lograr un buen saldo el día de mañana.

Otra ventaja de comenzar pronto a ahorrar en un plan de pensiones es que, con la nueva normativa que permite rescatarlos en un plazo de diez años para hacer frente a alguna contingencia que no tenga que ver con la jubilación, se puede contar con ellos antes que si se empieza a ahorrar más tarde.

Beneficios fiscales, rentabilidad extra

Los planes de pensiones son el único instrumento financiero que se puede incluir en la Declaración del IRPF para lograr una reducción, hasta un límite de 8.000 euros. Eso sí, una vez rescatado, se debe tributar por las cantidades rescatadas como rentas del trabajo, pero teniendo en cuenta que durante muchos años antes se ha logrado por esta inversión una reducción en el IRPF.

Por ello, estos planes permiten a los inversores ahorrar y lograr rentabilidad desde varios frentes, algo que no permiten otros instrumentos financieros. Si bien lo más importante es pensar que un plan de pensiones actúa, a la postre, como un seguro de vida. Haciendo un esfuerzo durante la vida laboral, es posible gozar de una jubilación cómoda sin tener que depender al cien por cien del Estado.

Todo esto cobra más relevancia en el contexto actual de incertidumbre. Ya no es solo que el Fondo de Reserva esté bajo mínimos, sino que el progresivo envejecimiento de la población va a seguir mermando el sistema de Seguridad Social, pues cada vez habrá más ancianos y menos jóvenes que puedan aportar a las arcas públicas.

Por lo tanto, 2017 debe y tiene que ser el año de los planes de pensiones. El tiempo sigue corriendo.


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