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Oct 15
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Se calcula que en 2050 un 85% de la población mundial vivirá en ciudades. El desarrollo de la ciudades en el futuro y la gestión que pueden hacer de los recursos disponibles de una forma eficiente son algunos de los grandes retos que tienen por delante. Surgen así las llamadas smart cities, que quieren cambiar la vida de los ciudadanos aprovechando las nuevas tecnologías y la cantidad de información a la que hoy en día tienen acceso.

Se puede definir una smart city como la ciudad que aplica las tecnologías de la información y de la comunicación para proveer y gestionar sus infraestructuras. Además, debe garantizar un desarrollo sostenible, una mayor eficiencia en la gestión de recursos, un incremento de la calidad de vida de los ciudadanos y una participación más activa de los mismos.

Smart cities, el modelo de ciudad del futuro

Las smart cities recogen toda la información pública que hoy en día se genera a través de las nuevas tecnologías de la información y la aplican a diferentes áreas, como la gestión del tráfico, la red de aparcamientos de la ciudad, la gestión de residuos y basuras o la seguridad ciudadana. Todos estos datos provienen de diferentes fuentes que, con el uso de aplicaciones de Big Data, ayudan a su tratamiento, de manera que, cruzando diferentes fuentes, se obtienen patrones de comportamiento que ayudan a sacar conclusiones.

Un ejemplo es el proyecto Trash Track, donde se colocaban etiquetas inteligentes en productos desechables que ayudaban a seguir el ciclo de vida de los mismos. De esta forma, se pueden obtener datos muy precisos para ayudar a mejorar la gestión de las basuras, qué cantidad se recicla, cuántas acaban en los vertederos o incineradoras, o dónde van a parar si no aparecen en la basura.

En España, una iniciativa similar de esta gestión inteligente de las basuras y el análisis de datos se puede ver en el proyecto Recycla. Para ello, utiliza contenedores de basuras inteligentes que avisan cuando están llenos para su recogida, pero también el ciudadano tiene una tarjeta inteligente que permite saber el número de aperturas del contenedor o quién lo ha abierto. Con ello, se puede bonificar en la tasa de recogida a aquellos que reciclan más.

Otra experiencia llamativa es la de la ciudad de Memphis, que, gracias a la tecnología de Big Data ha podido prevenir y reducir los delitos en un 30%. En otros proyectos similares, el uso de los datos de las antenas de conexión de smartphones, combinados con datos del censo y de la policía permitían predecir con un 70% de acierto las zonas de la ciudad donde se podía cometer algún delito.

En España existen numerosas iniciativas de Smart cities, que se encuentran agrupadas fundamentalmente en la red RECI. La búsqueda de una ciudad más eficiente energéticamente es uno de sus retos. Un ejemplo del trabajo que se viene realizando lo podemos ver en Málaga, donde desde su implantación en 2009 de estas tecnologías se ha logrado un ahorro de más del 25% en el consumo eléctrico de la zona gracias a la implantación de sistemas de eficiencia energética para clientes industriales y residenciales y una disminución del 20% en las emisiones de CO2. De esta forma se logra cumplir con los objetivos de la Unión Europea, que propuso un paquete de medidas conocidas como el 20/20/20 para 2020. Aquí las smart cities tienen mucho que decir ya que mejorar la gestión de los recursos es una de las claves para conseguir estos objetivos. Se trata de:

  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 20%
  • Ahorrar el 20% del consumo de energía mediante una mayor eficiencia energética, además, en cada país el 10% de las necesidades del transporte deberán cubrirse mediante biocombustibles.
  • Promover las energías renovables hasta el 20%

 

El avance del Internet de las cosas permitirá que los hogares se conviertan en una fuente de información muy valiosa a la hora de gestionar los recursos de forma eficiente. No sólo se trata de la energía de los hogares y de conseguir que sean eficientes energéticamente, sino de lograr distribuir la energía de una forma mejor en función de los picos de consumo.

Smart cities, una ciudad para las personas

Pero además de ser más eficientes a nivel de recursos hay que hacer una ciudad más habitable para los ciudadanos, recogiendo información de diferentes fuentes, permitiendo la participación de sus habitantes para saber qué tipo de ciudad deseamos. Todo esto se va a debatir los días 7 y 8 de octubre en el congreso Greencyties de Málaga.

Los datos necesarios para mejorar todos estos aspectos pueden venir de diferentes fuentes. Algunos son Open Data, datos que ya se están generando en el sector público pero hasta ahora no se ponían en valor o no se sabían utilizar. Otros se captan a través de sensores en edificios públicos o en servicios públicos de transporte como las bicicletas. Gracias a ellos se obtienen datos de calidad del aire, humedad, iluminación o presencia de la gente que permiten definir las necesidades de los habitantes de una ciudad.

Lo cierto es que el futuro pasa por una ciudad más eficiente, que sea capaz de mejorar los servicios que ofrece al ciudadano, gracias al uso de las nuevas tecnologías de la información, recogiendo datos de diversos servicios y administraciones que hasta ahora funcionaban de forma aislada. El uso de los smartphones y las apps para utilizar esta información también será una de las claves de su éxito a la hora de hacer más sencilla la vida en la ciudad para las personas.

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Imagen | Pexels

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