15
Mar 17
Compartir

Comparación entre la tarjeta de crédito y el préstamo personal

Hoy, como cada 15 de marzo, se celebra el Día Mundial de los Derechos del Consumidor. Todos somos conscientes de la importancia del marco jurídico en el que se desarrolla el consumo. Las tarjetas de crédito y los préstamos personales son dos elementos esenciales del marco jurídico de la financiación del consumo. En esta entrada te daremos pautas para que puedas comprender cuándo es mejor decantarse por una u otra opción.

La tarjeta y el préstamo influyen en el momento de la compra

El préstamo personal tiene la ventaja de que nos permite, incluso nos exige, abrir un período de reflexión sobre la compra o el servicio que vamos a contratar. Debemos valorar si es la opción adecuada y ligarla a una correcta financiación.

Por su parte, una de las mejores características de las tarjetas de crédito es su inmediatez. Si surge una oportunidad y lo tienes claro, la tarjeta de crédito puede ser una buena opción para no dejarla escapar por falta de liquidez.

El importe de la factura

La tarjeta de crédito se adapta muy bien a los importes pequeños y medianos. Por ejemplo, puedes comprar alguna prenda de precio elevado, ir a un restaurante o pagar la gasolina con la tarjeta.

Sin embargo, para importes muy elevados, necesitarás un préstamo. Por ejemplo, con él pagarías un máster, una operación de la vista o tu coche nuevo, en todos los casos si el presupuesto es superior al límite de tu tarjeta.

El pago

El préstamo personal es un instrumento para tu financiación. Pero, una vez conseguido ese dinero, necesitarás buscar un medio de pago, como una transferencia, por ejemplo.

La tarjeta de crédito es un medio para, al mismo tiempo, obtener la financiación y realizar el pago. La entidad financiera pone a tu disposición el crédito de la tarjeta y con ella tú puedes realizar el pago, tanto en el comercio físico como en el electrónico.

¿Cuándo tienes planificado devolver la financiación?

Las tarjetas de crédito suelen ofrecer la oportunidad de pagar a final de mes lo que se ha adquirido con ellas. Es habitual que no cobren intereses por esa financiación. Puede llegar a representar un importante ahorro de intereses, ya que tienes la posibilidad de recurrir a esa forma de financiarte todos los meses. Además, evita que tengas que disponer permanentemente de liquidez para poder aprovechar las oportunidades de compra.

Si piensas devolver la financiación en menos de un año, ambas opciones pueden resultar interesantes, dependiendo de las circunstancias. En el caso de que necesites un plazo más largo, normalmente la mejor alternativa será el préstamo personal.

Promociones

Muchas tarjetas de crédito nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de ventajas que no suelen estar asociadas a los préstamos personales. Por ejemplo, una tarjeta de crédito nos puede facilitar ir al cine más barato; la posibilidad de obtener puntos que puedes canjear por  vuelos, noches de hotel, alquiler de vehículos, etcétera, o descuentos de hasta 0,07€ por cada litro de gasolina.

Comodidad del acceso a la financiación

Cuando dispones de una tarjeta de crédito, tienes la posibilidad, dentro de unos determinados límites, de disponer de crédito repetidas veces sin necesidad de nuevas solicitudes. Únicamente has de solicitar tu tarjeta y renovarla cuando caduque. En el caso de los préstamos personales, habrás de realizar una solicitud en cada ocasión que lo necesites.

En cuanto a los préstamos personales, la forma más rápida y cómoda de acceder a la financiación es a través de los preconcedidos. Eso sí, pagarás un interés algo mayor que en el resto de préstamos.

Las comisiones

Frente a la comisión por su apertura de los préstamos, algunas tarjetas de crédito exigen una comisión que se suele pagar anualmente por su emisión o renovación. Afortunadamente, con BBVA, si cumples unos sencillos requisitos, puedes dejar de pagar comisiones. En todo caso, ten en cuenta que esa comisión no solamente te permite acceder a la financiación, sino también a todos los otros servicios de la tarjeta, como, por ejemplo, los de pago.

Ten en cuenta, además, las posibles comisiones por cancelación anticipada del préstamo o del importe del crédito dispuesto de la tarjeta. Dependiendo del tipo de préstamo o de tarjeta puede haber otras comisiones adicionales, por ejemplo, por disponer de crédito por encima del límite.

Seguro que hay una buena opción para financiar tus pequeñas inversiones o tus necesidades de consumo. En bbva.es puedes consultar todas las condiciones del préstamo personal o la tarjeta de crédito que mejor se adapta a tus circunstancias y preferencias personales.
Imagen|iStock.com/Dutko

Artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Spam Protection by WP-SpamFree

BBVA 2012     Licencia de Creative Commons