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Feb 17
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Una de las propuestas que han surgido en los últimos meses a la hora intentar paliar el déficit estructural del sistema de pensiones es introducir una tasa robot. Se trata de un impuesto a las máquinas que tendría como objetivo financiar las cotizaciones que dejan de realizarse al sistema por la sustitución de mano de obra por dichas máquinas. La propuesta parte fundamentalmente de los sindicatos, que buscan imponer un canon a las nuevas tecnologías que destruyen empleo.

¿Qué supondría la tasa robot?

Lo cierto es que esta medida no supondría una solución demasiado efectiva. Por un lado, porque gravar con este canon a las máquinas implica desincentivar su introducción en la industria, un sector que no tiene el peso en el empleo en España que en otros países de Europa, como Alemania o Francia. Además, es complicado saber hasta qué punto la destrucción de los puestos de trabajo se debe a la tecnificación. En países más industrializados como Japón se estima que puede conllevar la destrucción del 49% de los puestos de trabajo actuales.

Por otro lado, supone una pérdida de competitividad respecto a países de nuestro entorno, que pueden poner en marcha estos mismos procesos de sustitución de mano de obra, introduciendo la robótica junto con la inteligencia artificial en sus procesos productivos. Además, este tipo de impuestos evitarían que empresas que actualmente tienen sus fábricas fuera de España se planteen en algún momento retornar a nuestro país.

Este paso no significa que se recupere el empleo que se perdió cuando se llevó la producción de empresas textiles, por ejemplo, a países con unos menores costes laborales. Pero sí podría conllevar una importante creación de puestos de trabajo, que además serían cualificados, con mejor remuneración y aportación al sistema. Si se grava con un impuesto a las máquinas, para los empresarios resulta menos rentable volver a producir en España.

La experiencia en otros países nos muestra que implica mejoras de productividad de un 250% y una reducción de los errores de fabricación de un 80%, por lo que la amortización sería muy rápida. El impacto en el empleo se corresponde con una sustitución del 90% de la plantilla por robots, pero lo cierto es que, si se considera que muchas de estas fábricas están ahora fuera de España, la medida sería positiva.

La tecnificación y robotización también crearán nuevos puestos de trabajo para la implantación, reparación y mantenimiento de las soluciones que implique. Pero no lo hará con igual intensidad al empleo que destruirá. La parte positiva es que estos puestos de trabajo estarán cualificados y tendrán un salario superior, contribuyendo en mayor medida a mantener el sistema de pensiones.

La generación baby boom y el aumento de costes del sistema

Lo cierto es que la generación del baby boom, de explosión demográfica que se produjo en España entre finales de los años sesenta y principios de los setenta, está llegando a la edad de jubilación. Y esto supondrá más problemas para el sistema, que tendrá que afrontar unos años con un grueso de población importante cobrando su pensión, no existiendo una sustitución de los puestos de trabajo por las nuevas generaciones. Y es que, en muchos casos, los empleos a los que éstos acceden son temporales y con una baja remuneración, por lo que el aporte a la caja de las pensiones es menor de lo esperado.

Por ello, se está planteando sacar del sistema algunas pensiones para financiarlas vía impuestos. Sería el caso de las pensiones de viudedad y orfandad, que serían financiadas ya sea con la subida de algún impuesto ya existente, la recuperación de otros (como los que gravan a las grandes fortunas) o la creación de alguno nuevo.

En este sentido, lo que se busca es que se mejore la tasa sobre el consumo, que en España no es precisamente de las más elevadas de Europa. De esta forma, se generarían los recursos necesarios para hacer sostenible el sistema de pensiones y especialmente aquellas no contributivas que suponen un déficit elevado para el sistema. De esta forma, se desplazaría parte de la carga impositiva de las rentas del trabajo hacia el consumo.

Por último, también ha surgido alguna propuesta que pretende aumentar las cotizaciones de los propios trabajadores, ya que la mayor parte corre por cuenta de las empresas. Esta propuesta, que surge del círculo de empresarios, ha sido de momento rechazada por el Gobierno, que no quiere aumentar los impuestos a las rentas del trabajo.

Una opción temporal para paliar el déficit sería emitir deuda. Esto permitiría que se pagaran las pensiones a las espera de un acuerdo definitivo a largo plazo que hiciera el sistema sostenible. Todo indica que el proceso para hallar una solución es complejo. Por eso, parece que será indispensable acudir a más fuentes de ingresos que las aportadas por los cotizantes.

Para los trabajadores pensar en un plan de pensiones privado es cada vez más una necesidad que una forma de no perder poder adquisitivo. Y es que todo el mundo parece estar de acuerdo que tal y como está actualmente el sistema no es sostenible. En las recetas para solucionarlo es donde están las diferencias.

En Blog BBVA | La importancia de crear tu propia hucha de pensiones

Imagen | Pixabay

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