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account and finance

Con la llegada de la campaña de la renta 2016, son muchos quienes se preguntan si están obligados a realizar la declaración. Te explicamos lo que tienes que tener en cuenta para saberlo. Las siguientes consideraciones se aplican a tus rentas si tributas individualmente o a las de tu unidad familiar si haces declaración conjunta.

Tus rendimientos del trabajo

Los rendimientos del trabajo son tu sueldo, pero también, entre otros, tu pensión de la Seguridad Social o las prestaciones que recibes de tu plan de pensiones u otro sistema de previsión social.

Siempre que estos rendimientos superen los 22.000 euros estarás obligado a realizar la declaración. Si son menores de esa cifra, lo primero que tienes que tener en cuenta es si proceden de un solo pagador (en cuyo caso no surgiría por este motivo la obligación de presentar declaración) o de más de un pagador. Este último se da, por ejemplo, cuando has tenido varios trabajos temporales dentro del año o trabajas al mismo tiempo para más de una empresa.

Si has tenido más de uno, para saber si tienes que hacer la declaración, ordena las remuneraciones de cada pagador en función de su cuantía. Excluye la del que te ha pagado la mayor cantidad. A continuación, suma las cantidades recibidas de los demás. Entonces, te puedes encontrar dos casos:

  • Si esa suma es superior a 1.500 euros, tendrás la obligación de declarar si, en conjunto (incluyendo lo que cobras del pagador más importante), cobras más de 12.000 euros. Si cobras menos no tendrías, por este motivo, obligación de hacer la declaración de la renta.
  • Si esa suma es inferior a 1.500 euros anuales, mientras en conjunto no obtengas 22.000 euros de rendimientos del trabajo, no tendrás obligación de hacer la declaración de la renta.

Supuestos especiales

Un caso especial es el de los pensionistas que cobran al mismo tiempo de varios pagadores. Por ejemplo, si adicionalmente a la pensión de la Seguridad Social cobras un complemento de la empresa o un plan de pensiones. Si superas los límites anteriores, estarás obligado a declarar.

Para evitar tener que declarar solamente por cobrar pensiones de varios pagadores, puedes presentar una solicitud a través del modelo 146, de modo que te calculen las retenciones en base al conjunto de tus pensiones, en cuyo caso no estarías obligado a declarar por este motivo.

Otro caso especial es el de las pensiones compensatorias del cónyuge. Si son superiores a los 12.000 euros, generan la obligación de declarar. Un caso semejante es el de las anualidades por alimentos. Si las recibes de tus padres por decisión judicial, estarían exentas y no tendrías que hacer la declaración solamente por este motivo. Si no están exentas y superan los 12.000 euros, habrás de presentar la declaración.

El límite para no tener que declarar también es de 12.000 euros en el caso de que el pagador no esté obligado a practicarte retenciones. Un ejemplo de ello son los particulares que contratan empleados del hogar.

El mismo límite de 12.000 euros se aplica a los rendimientos del trabajo que sí están sujetos a retención, pero lo están a un tipo fijo. Entre ellos se encuentran los que se satisfacen por pertenecer a un consejo de administración o, en determinados casos, las retribuciones por cursos, conferencias o elaboración de obras literarias, artísticas o científicas si se cede el derecho de explotación.

Por su parte, si tienes más de 1.600 euros de rendimientos del capital mobiliario y de ganancias patrimoniales sujetos a retención (o a ingreso a cuenta para los rendimientos en especie), también tendrás que hacer la declaración.

En este capítulo se encuentran, por ejemplo, la mayoría de ganancias en fondos de inversión, intereses y dividendos.

Otros límites

También tendrás obligación de presentar la declaración si superas el límite conjunto de 1.000 euros para la suma de:

  • Rendimientos de letras del tesoro, ya que no están sujetos a retención.
  • Las rentas inmobiliarias que se imputan a determinados inmuebles. El caso más habitual es el de las segundas residencias.
  • Subvenciones para la adquisición de viviendas de protección oficial o de precio tasado.

Por otro lado, no tendrán que declarar quienes tengan un máximo de 500 euros de pérdidas patrimoniales y, como mucho, 1.000 euros de la suma de:

  • Rendimientos íntegros del trabajo
  • Rendimientos íntegros del capital
  • Rendimientos íntegros de actividades económicas
  • Ganancias patrimoniales

Además, con independencia de la cuantía de sus rentas, están obligados a presentar la declaración quienes tengan derecho a deducción por doble imposición internacional, es decir, la practicada por haber pagado en otro país un impuesto semejante por la misma renta que grava el IRPF.

Igualmente, con independencia de la cuantía de su aportación, tienen obligación de declarar los que hayan aportado a:

  • Patrimonios protegidos de las personas con discapacidad
  • Planes de pensiones
  • Planes de previsión asegurados
  • Mutualidades de previsión social
  • Planes de previsión social empresarial
  • Seguros de dependencia

¿Te interesa declarar aunque no tengas obligación?

Finalmente, es conveniente valorar que existen personas que no están obligadas a declarar pero que les saldrá a devolver y les podría interesar mucho hacer la declaración. Por ejemplo, ese puede ser el caso de personas que tienen pocas rentas y que están sujetas a tipos fijos de retención como, por ejemplo, algunas ligadas a los ahorros.
Imagen|iStock.com/utah778


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