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Oct 16
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Cuando se habla de la jubilación y se piensa en la pensión que se va a cobrar llegado el momento, parece que todos los problemas económicos de los mayores de 65 años se van acabar. Pero lo cierto es que son muchos los pensionistas que hoy se ven obligados a buscar ingresos extras para tratar de mantener su nivel de vida. ¿En España? No, en Alemania, con más de un millón de pensionistas que trabajan para llegar a final de mes.

El sistema de pensiones no da una respuesta adecuada a las necesidades de los jubilados en el caso de una economía fuerte como la alemana. Si tenemos en cuenta que los jubilados de hoy eran los que disfrutaban de unos derechos laborales y unos salarios que hoy en día son casi inalcanzables, las dudas sobre nuestro propio sistema de pensiones podrían parecer razonables, aunque todavía estamos a tiempo de reaccionar.

Por eso, cada vez se afianza entre los españoles la necesidad de ahorrar durante la vida laboral para cuando llegue el momento de la jubilación no pasar apuros y no crezca el número de personas que sigue trabajando tras cumplir la edad de retirarse: 162.600, según la EPA.

Los minijobs y los jubilados alemanes

Paralelamente, en 2015 fueron más de 900.000 jubilados alemanes los que recurrieron a un minijob para complementar sus ingresos. Esta cifra ha aumentado de forma considerable en los últimos 12 años hasta casi duplicarse.

Dentro de este colectivo, las más afectadas son las mujeres, como muestra de la brecha salarial, la interrupción de su vida laboral para cuidar de sus hijos, etc. Esto hace que la pensión que finalmente reciben del estado sea menor que la que correspondería a un hombre. Si a este efecto se le suma un cambio en la pirámide de población, que hace que los futuros trabajadores cada vez sean menos, los riesgos para los sistemas de pensiones son más evidentes.

Los minijobs que buscan los jubilados están sobre todo en el sector de servicios y comercio, donde pueden dedicar unas horas a la semana que les permitan obtener esos 400 0 500 ingresos extras que les faciliten llegar a fin de mes.

Pero no es el único signo de la merma económica que sufren los jubilados en Alemania. A la hora de buscar una residencia, muchos de ellos deciden emigrar a un lugar donde el coste de vida y, sobre todo, los cuidados médicos sean inferiores.

Se estima que uno de cada cinco jubilados tendrían que emigrar para poder recibir los cuidados necesarios. No es raro, dado que el precio medio de una residencia en Alemania es de 3.250 euros, mientras que en Polonia los mejores centros no superan los 1.200 euros.

Los nuevos emigrantes son sobre todo personas dependientes, con una factura médica más elevada que la media. Y esto a pesar de las ayudas públicas, que, en caso de tener un grado máximo de dependencia, puede recibir de subvención unos 1.500 euros si se tratan en Alemania y 700 euros si marchan a recibir cuidados médicos al extranjero. A pesar de estas cifras dispares, no se frena dicha emigración por causas económicas.

Por eso, tras observar a nuestros vecinos europeos y para evitar seguir trabajando tras la edad de jubilación que marca la legislación española, al encontrarse con una prestación insuficiente en algunos casos, no parece una mala idea destinar una parte del salario actual al ahorro para la vejez. Son muchas las opciones y un único objetivo: vivir sin estrecheces. ¿Te apuntas?

Más información | BBVA
Imagen | MabelAmber

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